Un paso atrás (De por qué dejar de escribir es bueno para escribir)

 

Untitled

 Untitled, de Smithsonian Institution

 

Ya os habréis dado cuenta: no estoy muy activo últimamente en lo que atañe a la escritura. Tanto en este blog como en mis relatos y en otros proyectos. No, no estoy escribiendo en secreto y en un tiempo sacaré un “bombazo”. Ojalá fuese eso, pero no.

No estoy escribiendo. Casi ninguna línea.

Y no pasa nada. En serio. Estoy muy bien, muy ilusionado por muchas cosas.

Yo no lo llamaría “crisis creativa” ni “bloqueo de escritor”. Acaso lo haya sido antes, ahora ya no. Sencillamente, en el último año estuve enfrascado en cambios personales muy grandes, todos positivos, y ahora también estoy metido en otros proyectos y mudanzas que no tienen nada que ver con la literatura. El tiempo es escaso, pero no es ese el problema, y sí la concentración, la dedicación y la energía. Así que salgo de la rueda.

Antes de eso si que hubo algo semejante a una crisis de escritor, lo reconozco. Me replanteé mi rol como autor, me bloqueé con mis textos y planes literarios, tan sólo saqué cosillas que me dejaron insatisfecho, me autoinflingí presión desde la publicación de “Podría hablar de nubes“. Me metí en un callejón sin salida bastante absurdo.

Así que decidí dar un paso atrás. O a un lado, según se mire. Me quité presión. Y soy más feliz. Ni tan siquiera es una decisión, tan sólo constato un hecho espontáneo. Ya no escribía con anterioridad, tan sólo dejé atrás el remordimiento.

¿He dejado de escribir definitivamente? Creo que no. Algún día volveré, estoy seguro, lo llevo dentro. Pero ahora no es el momento. Prefiero concentrarme en lo que estoy viviendo. Prefiero que se dé de una manera natural, no impostada. Y hacer cosas que me realicen y que me exijan, no plagiarme a mí mismo e ir por caminos que tengo más que trillados. Sería injusto con la literatura, que tanto me ha dado. La escritura será excitante, divertida, peligrosa, incierta… o no será. Si el escritor no se divierte ni se emociona, el lector tampoco.

Tampoco es esta una pueril llamada de atención para provocaros un “Oooh, porfa, no nos dejes”, para alimentar mi famélico ego y volver al carril de siempre, diciendo “Bueeeno”. De verdad, no se trata de eso, es algo que siempre he aborrecido. Mi escritura es perfectamente prescindible para la literatura gallega y para la Literatura, en mayúsculas, tan sólo quiero ver si ella es prescindible para mí. Pero queda una poca gente a la que le gusta leer lo que escribo y pensé que se merecían una explicación. Breve, porque hay cosas más importantes de las que preocuparse.

Y con este blog, otro tanto. Contaré cosas que me motiven, si no, seguiré a lo mío. Pido disculpas a los afectados. Aunque no pase nada.

 

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