Neuperlach, un barrio

 

Neuperlach es el barrio donde vivo y me apetecía escribir sobre él. Precisamente, porque no lo encontrarás en tu guía de Baviera o de la ciudad de Múnich. Aquí no hay monumentos, aquí no se coronaron emperadores ni reyes ni se erigieron catedrales, ni tan siquiera hubo una revolución popular. Es un barrio, sin más, y para un extraño en la capital bávara, aquí no hay nada que ver ni hay nada por lo que venir. Sin embargo, aquí acabamos tras una ardua busca de vivienda, aquí llevamos más de un año y aquí, causalidades de la vida, va a nacer nuestro hijo. No creo que duremos mucho porque pensamos mudarnos (nuestro futuro y minúsculo compañero de piso tiene la culpa), pero Neuperlach es nuestro presente.

Solpor e arco da vella- Sunset and rainbow

Situémonos. Neuperlach es una gran barriada del sur de Múnich, que en tiempos fue extrarradio, pero al crecer tanto la ciudad en extensión hoy en día se puede considerar casi céntrico. En veintipocos minutos se accede al casco histórico y a todos los puntos importantes de la ciudad. Consta en buena parte de grandes bloques de viviendas que, a diferencia de nuestras ciudades, no conforman manzanas y calles, sino que dejan espacios vacíos entre ellos, formando colonias. Lo bueno es que esos espacios vacíos están ajardinados, abundando las zonas verdes, parques y paseos con árboles. Veo incluso ardillas corriendo por las aceras. Así que el barrio es una curiosa mezcla de monstruos de hormigón y cristal emergiendo entre jardines y avenidas. Para unos coruños como nosotros, nada que objetar: estamos acostumbrados a los edificios y crecimos con un déficit de zonas verdes, que aquí hay en abundancia.

(Inciso: insisto en lo de los bloques de viviendas porque es algo muy normal en nuestra cultura urbana, pero no en la centroeuropa rica. Los alemanes como Helmut detestan los edificios de viviendas, todos ansían vivir en una casita con jardín para los niños y hacer asados, garaje para el BMW y casita para el perro. Si este plan falla, Helmut se conformaría con residir en una casa de viviendas, de dos alturas como máximo y jardín comunal. Las torres de viviendas son para los inmigrantes. Pero no puedes montar una ciudad de 2 millones de habitantes y que todos vivan en una casa individual con jardín. Asúmelo, Helmut).

Hay varias empresas importantes con sede en Neuperlach: Siemens, Allianz, Generali, Wacker… Hay un gran centro comercial, el PEP (no, no es un homenaje a la etapa muniquesa de Guardiola), varios más pequeños, supermercados, una biblioteca municipal bastante mal equipada, un centro cultural público con teatro y actividades, un parque enorme (el Ostpark) y varios más pequeños, incluso un bosque (el de Trudering), una piscina municipal, un centro de acogida de refugiados y su Muro de la Vergüenza, colegios, institutos, etcétera. Entre el hormigón, mucha gente que pulula en los atardeceres y hablan idiomas poco germánicos: turco, árabe, serbio, polaco, italiano, rumano… gallego. Sólo nosotros, pero es algo. Gran parte de mis vecinos tiene origen migratorio. Y contra lo de hacer alternativas locales de ocio y culturales juega el arma de doble hilo de la buena comunicación con el casco histórico de Múnich: a menos de media hora están los teatros, cines y discotecas. Lo que incrementa la sensación de que lo bueno empieza cuando se sale de los límites del vecindario.

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La factoría de la Siemens en Neuperlach. Detrás se ven los Alpes, a pesar de estar a más de un ciento de kilómetros al sur.

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También hay cosas que no hay. Cines, teatros (fuera del centro cultural), iniciativas comunitarias culturales, cafeterías fuera del centro comercial, bares de noche, librerías, pequeño comercio no perteneciente a grandes cadenas, o en resumen, cosas que hacer aparte de trabajar y comprar y consumir en el centro comercial. Tampoco busquéis monumentos o historia: aquí todo tiene cincuenta años como máximo, que es el aniversario que celebró el barrio hace poco.

Como muchos otros barrios de grandes ciudades europeas, Neuperlach se ideó a fines de los 60 de una vez sobre plano para alojar a la creciente población urbana (Entlastungsstadt, ciudad de descarga, le llamaron). Así fueron brotando los inmensos bloques en los años 70 y 80. En Francia les llaman banlieues, en alemán, Vorstädte. Suburbios para dar cobijo a los millares de personas que estaban llegando a la ciudad. Los bloques fueron siendo ocupados por gente trabajadora de origen sobre todo extranjero, sobre todo de Turquía y del Este de Europa. “Pedimos mano de obra, y vinieron personas”, dijo alguien. Yo no estaba aquí y no hablo de lo que no sé, pero el Nuevo Perlach pasó de ser un lugar rural y despoblado a ser bestialmente urbano, e inmediatamente devenir en un “punto social candente”: problemas de integración en las escuelas, delincuencia, drogas… yo no estaba, insisto, pero me suena la historia. Hoy en día Neuperlach es más seguro que muchos vecindarios más “centrales”, pero el estigma permanece, y a pesar de no manifestarse en forma de violencia y delincuencia, los problemas de integración son un hecho.

Solpor nas fiestras - Sunset on windows

Hoy en día el vecino neuperlachés típico tiene origen migratorio, pero de segunda o tercera generación. A diferencia del emigrante gallego en Alemania de los años setenta y ochenta, estos no regresaron a su patria y ahora viven aquí sus hijos y netos, muchos con el pasaporte alemán. Leí en un reportaje que un maestro tenía un aula con quince niños de dieciséis nacionalidades, ya que alguno podía tener dos o más. Esos niños están desgarrados de la patria de sus abuelos, y a pesar de todo no son vistos cómo “verdaderos alemanes”, y un sistema clasista les pondrá, por ejemplo, mil zancadillas para avanzar en sus estudios. La diferencia de chavales que acceden a estudios universitarios en barrios como Neuperlach en comparación con otros “más blancos” es escandalosa. No creo que sea todo culpa suya, o de los padres.

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Volviendo a las generaciones de emigrantes, no leí estudios sobre el hecho, pero dudo que Neuperlach siga siendo un punto de llegada. ¿Por qué? Porque como ya contamos un día, la gran problemática social y económica de Múnich es la vivienda. Hay poca y el precio se dispara de año en año. Neuperlach está cerca del centro urbano, las viviendas son de calidad si ignoramos la estética y el distrito no es una excepción a esta subida de precios, por lo que está siendo abordado, a pesar de su fama de gueto, por habitantes de mayor nivel económico. Como la famosa gentrificación, pero sin necesidad de poner librerías-café y tiendas de muffins: la burbuja inmobiliaria es suficiente para disparar los alquileres. En el exterior, nada cambia, pero en el interior, va a ser duro para los vecinos de antiguo que no tengan la vivienda en propiedad. Nos incluyo en este lote. Nosotros buscamos un apartamento más amplio para la descendencia próxima, y mucho temo que nos va a tocar vivir más lejos de la Marienplatz, y de mi trabajo, lo que me fastidia bastante más.

Gueto, Neuperlach? Ni yo que llevo quince meses aquí, ni los visitantes temporales que conocemos tenemos esa sensación. A Roma lo que es de Roma y fuera estereotipos. Es un barrio muy tranquilo, sin incidentes, relativamente limpio, de gente trabajadora y en general muy abierta y amable, hablando siempre desde mi experiencia personal y subjetiva. Pero los estereotipos pesan, y Neuperlach suena a ese ghetto boy vestido de rapero, que habla un argot urbano, con escasa cultura, piel morena y comportamiento asocial (“Asis“, les llaman, de Asozialen). No son perjuicios locales contra Neuperlach, sino clasismo, criminalización y ridiculización de la clase obrera y, muchas veces, xenofobia y racismo. Daría para una tesis, pero esto no lo es.

Hay cierta costumbre con los carros de compra de los supermercados que me tiene fascinado y que no he visto en otro lugar en Alemania. Este es un lugar muy alemán en su concepción, pero en el fondo, lejos de la perfección germana. Y me gusta. Sencillamente, se llevan el carro por la calle hasta su casa, dejándolos abandonados por ahí.

Uno de nuestros lugares preferidos es, contiguo a Neuperlach (el “Nuevo Perlach”), el vecindario de Perlach o Altperlach (el “Viejo Perlach”). Si definimos a Neuperlach como un inmenso barrio nuevo y construido de la nada, Altperlach es una pequeña villa bávara antiguamente alejada de Múnich pero que posteriormente fue fagocitada por la ciudad, pero no devorada ni digerida. Conserva su carácter rural, algunas casas bávaras de siglos de antigüedad, sus fiestas populares, la iglesia y el riachuelo de Hachinger Bach. En medio de la urbe y a pocos metros de todo lo que describí arriba. Hay esperanza.

 

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Me despido con una celebridad de Neuperlach, un alemán que quiso ser latino y lo petó en la década pasada versioneando el Mambo nº 5 de Pérez Prado: Lou Bega. Si nunca lo bailasteis, o sois muy jóvenes o tenéis horchata en las venas.

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