El Tirol del Sur

Pragser Wildsee / Laco di Braies

Hace cosa de un mes estuvimos por segunda vez en la región italiana del Tirol del Sur. Curiosamente el año pasado fuimos dos (concretamente a Ritten – Renon) y este año fuimos tres, junto con el Samuraiciño, reciente socio del club de la humanidad, esta vez a la ciudad de Brixen. Hermosa tierra, que junta lo mejor de Italia con lo mejor del mundo germánico. Encajada entre los Alpes y los Dolomitas, tiene paisajes hermosísimos y buenas pistas de esquí, para quien le guste, que aquí son muchos.

Trentino-South Tyrol in Italy
Situación de la región Trentino-Alto Adige/Südtirol en Italia. By Kmusser and TUBS [GFDL or CC BY-SA 3.0], from Wikimedia Commons
También me llamó su historia y su situación idiomática. Forma parte de la región autónoma de Alto Adige-Trentino, que tiene dos provincias: en el sur el Trentino, de capital Trento, y en el norte el Alto Adige-Südtirol, de capital Bozen-Bolzano. Son dos provincias muy diferentes, cultural y lingüisticamente, el Trentino habla italiano en su totalidad, pero el Alto Adige, el Tirol del Sur, habla en su mayor parte alemán.

(Inciso innecesario: de postadolescente me regalaron el exitoso libro Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro. Por lo visto, de todos los libros puedes tirar algo bueno, incluso de los más malos. La novela era de lo peor, pero aprendí de ella qué había un trozo de Italia que hablaba alemán, para mi sorpresa).

El Tirol es una región histórica que perteneció de siempre al Imperio Austrohúngaro, salvo pequeñas interrupciones. Tras la Primera Guerra Mundial la parte sur del Tirol fue invadida por el estado italiano, quedando el Tirol desgarrado entre dos estados, Austria e Italia, al norte y al sur del paso alpino de Brenner. En el Tirol del Sur la cultura y lengua alemana se situó en inferioridad diglósica frente a la italiana. Fijaos que es sólo desde hace un siglo, un período corto en términos de historia europea. Pero en cien años pasan muchas cosas.

Tras la ocupación italiana, se procedió a la “italianización” de la región, en lo administrativo, educativo, toponímico e incluso en lo demográfico, favoreciéndose el establecimiento de italianos de otras regiones. Se italianizaron todos los nombres de lugares en base a un libro de Ettore Tolomei, nacionalista italiano, el Prontuario dei nomi locali dell’Alto Adige. Con esta guía, escrita antes de la invasión (para que veamos que tenían las ideas claras de lo que iban a hacer) sustituyeron todos los nombres germánicos de lugares por su respectivo italianismo inventado, a veces basándose en el antiguo topónimo latino (Sterzing – Vipiteno), la mayoría de las veces de una manera burda, añadiendo una vocal al final (Meran – Merano, Bozen – Bolzano, Bruneck – Brunico), traduciendo más o menos al tuntún (Oberbozen – Soprabolzano, Klausen – Chiusa) o inventando cualquier cosa (Brixen – Bressanone, Klobenstein – Collalbo). Y comenzando polo propio nombre de la región, de Tirol del Sur (Südtirol) a Alto Adige, un nombre meramente geográfico (el Adige es un río) y que ignora deliberadamente la identidad histórica de la región. Estos neotopónimos chapuceros, inventados por Tolomei con poco rigor científico, son hoy cooficiales con los auténticos y tradicionales.

La represión se recrudeció durante el fascismo. Aparte de los lugares, el alemán se desterró de los periódicos, los oficios, la administración y los tribunales, incluso tradujeron los apellidos de la gente. Los surtiroleses fundaron las Katakombenschulen, las Escuelas de las Catacumbas, escuelas subterráneas clandestinas donde podían enseñarles a los niños su lengua madre, el alemán.

Kaitakombenschule 1927
Niños aprenden alemán clandestinamente en una Escuela de las Catacumbas en una granja surtirolesa en 1927 [Public domain or Public domain], via Wikimedia Commons
Luego ascendió el nazismo en Alemaña, anexionándose Austria (y por tanto el Tirol del Norte) al III Reich. Es curioso que Hitler estuviera loco por invadir (“recuperar”) regiones más o menos germanas como la Alsacia francesa y los Sudetes checoslovacos, y en cambio no le fuese tan urgente el Tirol del Sur. ¿Por qué? Porque la Italia de Mussolini era una amiga. Adolf y Benito llegaron la un acuerdo en 1939: el Tirol del Sur (Alto Adige) sería respetado por el Reich y permanecería en Italia. A cambio, se ofreció la Opción. Los surtiroleses de habla alemana o ladina tenían que escoger entre dos alternativas: dejar su tierra hacia el Norte, adquirir la nacionalidad alemana y comenzar un futuro incierto en los dominios nazis (normalmente en lo que era la Austria anexionada al Reich), o bien permanecer en su hogar en el Tirol del Sur, pero con la nacionalidad italiana, renunciando a sus derechos lingüísticos, con su lengua proscrita y amenazados por Mussolini de ser deportados a Sicilia o a la Abisinia. Poca suerte estar disputados entre dos fascistas sanguinarios. Millares marcharon cara el norte, los Optanten, los que aceptaron esa opción ofrecida por el III Reich. El resto fueron los llamados Dableibern, “los que se quedaron” a condición de italianizarse. Los primeros fueron vistos cómo nazis, los segundos, como traidores a su tierra. Una elección muy difícil. Adquirir una de las dos nacionalidades, además, conlevaba la absoluta renuncia a la otra.

Trentino-South Tyrol Provinces
Región del Trentino-Alto Adige. Trentino al sur (habla italiana) y Alto Adige-Südtirol al norte (habla mayoritariamente alemana). By Rarelibra [GFDL, CC-BY-SA-3.0 or CC BY 2.5], from Wikimedia Commons
Esta migración y esta “Opción” no duraron mucho. La II Guerra Mundial estalló, y el régimen fascista de Mussolini fue derribado, invadiendo Hitler el Tirol del Sur en 1943. Recibidos por muchos cómo “fuerzas de liberación” (hay que entender que la represión fascista italiana fue durísima), los nazis fueron a lo suyo, a hacer cosas de nazis: exterminar a la minoría judía, aplastar a quien los contradecía, saquear y organizarse estratégicamente para objetivos mayores.

Tras el final de la II Guerra Mundial se acordó que el Tirol del Sur permaneciese en la República Italiana, pero la condición de que se respetaran los derechos de las tres comunidades lingüísticas (alemana, italiana y ladina) por igual. Se creó la nueva región autónoma de el Alto Adige-Trentino, con amplias competencias. Esto no impidió que surgiese un terrorismo (el BAS) que defendía la anexión de la provincia a Austria. El movimiento reunificador abandonó hace tiempo la lucha armada, pero hoy su sector más radical está animado por Viena, donde cogobierna la extrema derecha austríaca. A pesar de todo, el partido dominante es el Popular del Sur del Tirol, regionalista y conservador.

La provincia vive una innegable paz entre las dos grandes comunidades culturales y es puesta de ejemplo de convivencia lingüística en el exterior. Además, la economía le sonríe y se cuenta entre las regiones más ricas de Italia.

En la provincia autónoma del Tirol del Sur hablan alemán sobre los dos tercios de su medio millón de habitantes, un claro retroceso desde la ocupación italiana, pero el objetivo fascista de borrarlo del mapa quedó lejos de cumplirse. Pensad en el gallego, como aguantó cinco siglos de represión. El alemán tirolés no lleva ni 100 años de diglosia.

La enseñanza está separada por lenguas, con inmersión lingüïstica en la natural del niño (alemán, italiano o ladino, donde se habla esta última), cursándose obligatoriamente también la otra. Como resultado de esto la población es bilingüe, independientemente de su lengua habitual. Los surtiroleses cuentan con un 70% de hablantes de alemán, un 25% de italiano (casi todos en las ciudades, sobre todo en Bozen) y un 5% de ladino, en las pequeñas zonas de Gröden y Gadertal, donde la enseñanza es trilingüe. El ladino es una rama del retorrománico (pariente del que es oficial en Suíza en el cantón de Graubunden-Grisones), un dialecto muy conservador del latín. Es hablado por unos 20000 habitantes.

Toda la cartelería está en alemán e italiano y así también los documentos administrativos, turísticos, etc. Cabe decir que otra diferencia en la coexistencia lingüística de aquí con el catalán, euskera, etc., es que el alemán es una gran lengua de estado y de cultura, la primera de Europa en número de hablantes, y que Austria y Alemania hacen valer su influencia para que no sea reprimida a este lado de la frontera. Por eso nos convencieron a los gallegos que nuestra lengua no tenía naaaada que ver con el portugués. Porque solo y aislado se defiende uno peor. Pero ese debate, para otro día.

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Como ya apunté, la región es hermosísima. Ciudades medievales, paisajes alpinos, paraíso de esquiadores, alpinistas, senderistas y cicloturistas, estupendas pizzas, café, pasta y vino, pero también embutidos (el Tiroler Speck, un jamón del país, es su tesoro), cerveza y carne. Buena parte de los visitantes vienen de Alemania y Austria, por lo que casi están como en la casa: habla alemana, cultura parecida, paisaje de montaña, pero ojo, con más horas de sol.

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Meran (Merano), una hermosa ciudad de balnearios al pie de las montañas. Sissi pasaba muchas temporadas aquí.
Laubengasse / Via dei Portici
La Laubengasse (Calle de los Pórticos), el corazón de Bozen (Bolzano), la capital de la provincia. El Tirol más urbano, pero tampoco demasiado. Nada tiene que envidiarle a Innsbruck (la capital do Tirol austríaco). Cabe decir que es donde oí hablar menos alemán y más italiano.
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Sankta Magdalena, en el valle del Villnöss (val di Funes)
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La montaña es como el mar. en fotos es muy bonita, pero hay que estar alí. Y que conste que yo soy de mar, pero los paisajes son impresionantes.
#Klausen / #Chiusa, unha xoia agachada do #südtirol #altoadige #tirol
Otro pequeno secreto: la pequeña y medieval Klausen (Chiusa).
Suedtirol 2012_016
Un sitio en el que no he estado y que parece bastante flipante: en la frontera con Suíza hicieron un lago-embalse artificial, el Reschensee, y para ello hundiaron la villa de Graun. Pero la torre de las campanas de su iglesia sobresale entre la aguas. Foto da Galería de Flickr de Reisender1701. Attribution-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-ND 2.0)r

Los Kastelruther Spatzen (los Gorriones de Kastelruth, Tirol del Sur) son uno de los grupos más vendidos de lengua alemana. Hacen una mezcla comercial de música tradicional y Schlager, música ligera para oídos poco exigentes. Sin entrar en valores musicales (no son los Zeppelin, y si entendéis los textos, sabríais que tampoco son Dylan), la canción Tränen der Dolomiten (Las lágrimas de los Dolomitas) recuerda las crueles batallas en las montañas entre austríacos e italianos en la I Guerra Mundial, que acabaron con la sumisión del Tirol del Sur a Italia. Y si le quitáis el sonido, veréis una buena colección de paisajes de los Dolomitas.

Otro grupo surtirolés que canta en alemán, Frei.Wild, es de los grupos de rock con más éxito en la germanía. No los voy a poner aquí. La razón menos importante es que están ligados a movimientos identitarios y de extrema derecha. La más importante es… que son malísimos. Mejor nos quedamos con los “Gorriones”:

 

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