El Tirol del Sur

Pragser Wildsee / Laco di Braies

Hace cosa de un mes estuvimos por segunda vez en la región italiana del Tirol del Sur. Curiosamente el año pasado fuimos dos (concretamente a Ritten – Renon) y este año fuimos tres, junto con el Samuraiciño, reciente socio del club de la humanidad, esta vez a la ciudad de Brixen. Hermosa tierra, que junta lo mejor de Italia con lo mejor del mundo germánico. Encajada entre los Alpes y los Dolomitas, tiene paisajes hermosísimos y buenas pistas de esquí, para quien le guste, que aquí son muchos.

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Situación de la región Trentino-Alto Adige/Südtirol en Italia. By Kmusser and TUBS [GFDL or CC BY-SA 3.0], from Wikimedia Commons
También me llamó su historia y su situación idiomática. Forma parte de la región autónoma de Alto Adige-Trentino, que tiene dos provincias: en el sur el Trentino, de capital Trento, y en el norte el Alto Adige-Südtirol, de capital Bozen-Bolzano. Son dos provincias muy diferentes, cultural y lingüisticamente, el Trentino habla italiano en su totalidad, pero el Alto Adige, el Tirol del Sur, habla en su mayor parte alemán.

(Inciso innecesario: de postadolescente me regalaron el exitoso libro Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro. Por lo visto, de todos los libros puedes tirar algo bueno, incluso de los más malos. La novela era de lo peor, pero aprendí de ella qué había un trozo de Italia que hablaba alemán, para mi sorpresa).

El Tirol es una región histórica que perteneció de siempre al Imperio Austrohúngaro, salvo pequeñas interrupciones. Tras la Primera Guerra Mundial la parte sur del Tirol fue invadida por el estado italiano, quedando el Tirol desgarrado entre dos estados, Austria e Italia, al norte y al sur del paso alpino de Brenner. En el Tirol del Sur la cultura y lengua alemana se situó en inferioridad diglósica frente a la italiana. Fijaos que es sólo desde hace un siglo, un período corto en términos de historia europea. Pero en cien años pasan muchas cosas.

Tras la ocupación italiana, se procedió a la “italianización” de la región, en lo administrativo, educativo, toponímico e incluso en lo demográfico, favoreciéndose el establecimiento de italianos de otras regiones. Se italianizaron todos los nombres de lugares en base a un libro de Ettore Tolomei, nacionalista italiano, el Prontuario dei nomi locali dell’Alto Adige. Con esta guía, escrita antes de la invasión (para que veamos que tenían las ideas claras de lo que iban a hacer) sustituyeron todos los nombres germánicos de lugares por su respectivo italianismo inventado, a veces basándose en el antiguo topónimo latino (Sterzing – Vipiteno), la mayoría de las veces de una manera burda, añadiendo una vocal al final (Meran – Merano, Bozen – Bolzano, Bruneck – Brunico), traduciendo más o menos al tuntún (Oberbozen – Soprabolzano, Klausen – Chiusa) o inventando cualquier cosa (Brixen – Bressanone, Klobenstein – Collalbo). Y comenzando polo propio nombre de la región, de Tirol del Sur (Südtirol) a Alto Adige, un nombre meramente geográfico (el Adige es un río) y que ignora deliberadamente la identidad histórica de la región. Estos neotopónimos chapuceros, inventados por Tolomei con poco rigor científico, son hoy cooficiales con los auténticos y tradicionales.

La represión se recrudeció durante el fascismo. Aparte de los lugares, el alemán se desterró de los periódicos, los oficios, la administración y los tribunales, incluso tradujeron los apellidos de la gente. Los surtiroleses fundaron las Katakombenschulen, las Escuelas de las Catacumbas, escuelas subterráneas clandestinas donde podían enseñarles a los niños su lengua madre, el alemán.

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Niños aprenden alemán clandestinamente en una Escuela de las Catacumbas en una granja surtirolesa en 1927 [Public domain or Public domain], via Wikimedia Commons
Luego ascendió el nazismo en Alemaña, anexionándose Austria (y por tanto el Tirol del Norte) al III Reich. Es curioso que Hitler estuviera loco por invadir (“recuperar”) regiones más o menos germanas como la Alsacia francesa y los Sudetes checoslovacos, y en cambio no le fuese tan urgente el Tirol del Sur. ¿Por qué? Porque la Italia de Mussolini era una amiga. Adolf y Benito llegaron la un acuerdo en 1939: el Tirol del Sur (Alto Adige) sería respetado por el Reich y permanecería en Italia. A cambio, se ofreció la Opción. Los surtiroleses de habla alemana o ladina tenían que escoger entre dos alternativas: dejar su tierra hacia el Norte, adquirir la nacionalidad alemana y comenzar un futuro incierto en los dominios nazis (normalmente en lo que era la Austria anexionada al Reich), o bien permanecer en su hogar en el Tirol del Sur, pero con la nacionalidad italiana, renunciando a sus derechos lingüísticos, con su lengua proscrita y amenazados por Mussolini de ser deportados a Sicilia o a la Abisinia. Poca suerte estar disputados entre dos fascistas sanguinarios. Millares marcharon cara el norte, los Optanten, los que aceptaron esa opción ofrecida por el III Reich. El resto fueron los llamados Dableibern, “los que se quedaron” a condición de italianizarse. Los primeros fueron vistos cómo nazis, los segundos, como traidores a su tierra. Una elección muy difícil. Adquirir una de las dos nacionalidades, además, conlevaba la absoluta renuncia a la otra.

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Región del Trentino-Alto Adige. Trentino al sur (habla italiana) y Alto Adige-Südtirol al norte (habla mayoritariamente alemana). By Rarelibra [GFDL, CC-BY-SA-3.0 or CC BY 2.5], from Wikimedia Commons
Esta migración y esta “Opción” no duraron mucho. La II Guerra Mundial estalló, y el régimen fascista de Mussolini fue derribado, invadiendo Hitler el Tirol del Sur en 1943. Recibidos por muchos cómo “fuerzas de liberación” (hay que entender que la represión fascista italiana fue durísima), los nazis fueron a lo suyo, a hacer cosas de nazis: exterminar a la minoría judía, aplastar a quien los contradecía, saquear y organizarse estratégicamente para objetivos mayores.

Tras el final de la II Guerra Mundial se acordó que el Tirol del Sur permaneciese en la República Italiana, pero la condición de que se respetaran los derechos de las tres comunidades lingüísticas (alemana, italiana y ladina) por igual. Se creó la nueva región autónoma de el Alto Adige-Trentino, con amplias competencias. Esto no impidió que surgiese un terrorismo (el BAS) que defendía la anexión de la provincia a Austria. El movimiento reunificador abandonó hace tiempo la lucha armada, pero hoy su sector más radical está animado por Viena, donde cogobierna la extrema derecha austríaca. A pesar de todo, el partido dominante es el Popular del Sur del Tirol, regionalista y conservador.

La provincia vive una innegable paz entre las dos grandes comunidades culturales y es puesta de ejemplo de convivencia lingüística en el exterior. Además, la economía le sonríe y se cuenta entre las regiones más ricas de Italia.

En la provincia autónoma del Tirol del Sur hablan alemán sobre los dos tercios de su medio millón de habitantes, un claro retroceso desde la ocupación italiana, pero el objetivo fascista de borrarlo del mapa quedó lejos de cumplirse. Pensad en el gallego, como aguantó cinco siglos de represión. El alemán tirolés no lleva ni 100 años de diglosia.

La enseñanza está separada por lenguas, con inmersión lingüïstica en la natural del niño (alemán, italiano o ladino, donde se habla esta última), cursándose obligatoriamente también la otra. Como resultado de esto la población es bilingüe, independientemente de su lengua habitual. Los surtiroleses cuentan con un 70% de hablantes de alemán, un 25% de italiano (casi todos en las ciudades, sobre todo en Bozen) y un 5% de ladino, en las pequeñas zonas de Gröden y Gadertal, donde la enseñanza es trilingüe. El ladino es una rama del retorrománico (pariente del que es oficial en Suíza en el cantón de Graubunden-Grisones), un dialecto muy conservador del latín. Es hablado por unos 20000 habitantes.

Toda la cartelería está en alemán e italiano y así también los documentos administrativos, turísticos, etc. Cabe decir que otra diferencia en la coexistencia lingüística de aquí con el catalán, euskera, etc., es que el alemán es una gran lengua de estado y de cultura, la primera de Europa en número de hablantes, y que Austria y Alemania hacen valer su influencia para que no sea reprimida a este lado de la frontera. Por eso nos convencieron a los gallegos que nuestra lengua no tenía naaaada que ver con el portugués. Porque solo y aislado se defiende uno peor. Pero ese debate, para otro día.

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Como ya apunté, la región es hermosísima. Ciudades medievales, paisajes alpinos, paraíso de esquiadores, alpinistas, senderistas y cicloturistas, estupendas pizzas, café, pasta y vino, pero también embutidos (el Tiroler Speck, un jamón del país, es su tesoro), cerveza y carne. Buena parte de los visitantes vienen de Alemania y Austria, por lo que casi están como en la casa: habla alemana, cultura parecida, paisaje de montaña, pero ojo, con más horas de sol.

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Meran (Merano), una hermosa ciudad de balnearios al pie de las montañas. Sissi pasaba muchas temporadas aquí.
Laubengasse / Via dei Portici
La Laubengasse (Calle de los Pórticos), el corazón de Bozen (Bolzano), la capital de la provincia. El Tirol más urbano, pero tampoco demasiado. Nada tiene que envidiarle a Innsbruck (la capital do Tirol austríaco). Cabe decir que es donde oí hablar menos alemán y más italiano.
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Sankta Magdalena, en el valle del Villnöss (val di Funes)
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La montaña es como el mar. en fotos es muy bonita, pero hay que estar alí. Y que conste que yo soy de mar, pero los paisajes son impresionantes.
#Klausen / #Chiusa, unha xoia agachada do #südtirol #altoadige #tirol
Otro pequeno secreto: la pequeña y medieval Klausen (Chiusa).
Suedtirol 2012_016
Un sitio en el que no he estado y que parece bastante flipante: en la frontera con Suíza hicieron un lago-embalse artificial, el Reschensee, y para ello hundiaron la villa de Graun. Pero la torre de las campanas de su iglesia sobresale entre la aguas. Foto da Galería de Flickr de Reisender1701. Attribution-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-ND 2.0)r

Los Kastelruther Spatzen (los Gorriones de Kastelruth, Tirol del Sur) son uno de los grupos más vendidos de lengua alemana. Hacen una mezcla comercial de música tradicional y Schlager, música ligera para oídos poco exigentes. Sin entrar en valores musicales (no son los Zeppelin, y si entendéis los textos, sabríais que tampoco son Dylan), la canción Tränen der Dolomiten (Las lágrimas de los Dolomitas) recuerda las crueles batallas en las montañas entre austríacos e italianos en la I Guerra Mundial, que acabaron con la sumisión del Tirol del Sur a Italia. Y si le quitáis el sonido, veréis una buena colección de paisajes de los Dolomitas.

Otro grupo surtirolés que canta en alemán, Frei.Wild, es de los grupos de rock con más éxito en la germanía. No los voy a poner aquí. La razón menos importante es que están ligados a movimientos identitarios y de extrema derecha. La más importante es… que son malísimos. Mejor nos quedamos con los “Gorriones”:

 

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La Logia de los Mariscales y cómo evitarla

Hoy hablaremos de un lugar de Múnic que no me gusta mucho, quiero decir, estéticamente, aunque para gustos, etcétera. La encontramos en el límite de la Ciudad Vieja (Altstadt) con la zona universitaria, concretamente en la plaza del Odeón (Odeonsplatz), muy transitada. La plaza está abierta a la Ludwigstrasse hacia el norte, si miramos de frente tendremos a la derecha una parte del inmenso palacio real bávaro,  la Residenz, y a la izquierda la hermosa Iglesia de los Teatinos. Girémonos en dirección al centro de la ciudad, volviendo la espalda a la Ludwigstrasse. Ahí está. La Feldherrnhalle o Logia de los Mariscales.

Odeonsplatz, Neve - Snow
La Feldherrnhalle y a su derecha la iglesia de los Teatinos (Foto mía)

Es una especie de pórtico de tres arcos con las estatuas de dos mariscales de campo bávaros, dos leones y otra estatua central, alegoría de Baviera. Es una imitación de la famosa Loggia dei Lanzi  de Florencia y fue erigida por el rey bávaro Luís I en la época dorada de la arquitectura muniquesa, en 1844, cuando Baviera era un reino independiente y Múnich su próspera capital. El monarca intentó “cerrar” así la poco armoniosa Odeonsplatz, y quizás la dejó peor que antes. Luís I construyó buena parte de lo que es hoy el Múnich monumental y también cosas bastante locas como el Walhalla de cerca de Regensburg, del que hablé hace mucho, o la Sala de la Liberación  de Kelheim. Pero nada comparado a las extravaganzas de su nieto Luís II “el Rey Loco”, el perpetrador del castillo de Neuschwanstein y otras insensateces, pero no nos desviemos de la historia.

León e héroe - Lion and hero
La Feldherrnhalle de noche (foto mía)

La historia que quería contar parte de dos turistas, a mi parecer de la India o de Oriente Medio, que me pidieron en inglés que les sacara una foto delante del monumento en cuestión, allí en la Odeonsplatz. Cuando les devolví a la cámara uno me preguntó, sonriendo y en tono confidencial, si aquella cosa la había hecho Hitler. Yo les contesté que no, que era más antigua, y callé la verdad: si la hubiese hecho Hitler hoy no iban a quedar de ella ni los cimientos.

Pero pensándolo bien y averiguando un poco, la pregunta del turista oriental no carecía de todo de sentido: este fue un lugar emblemático del nazismo. Tampoco el título de este artículo: si andáis por Múnic no tendréis ningún motivo para evitar este lugar y dar un rodeo, pero en aquellos tristes años sí que lo había.

Resumiendo la historia, Adolf Hitler comenzó su carrera política (por llamarle de alguna manera) en Múnich. El 9 de Noviembre de 1923 se levantó en su famoso “Putsch” o el “Golpe de estado de la Cervecería”, ya que fue en la famosa cervecería Bürgerbräukeller donde soflamó a sus fieles y se levantó contra la República de Weimar. No había llegado su hora y la revuelta fracasó a los pies de los leones de la Feldherrnhalle. La policía detuvo la marcha de los fascistas en la Odeonsplatz, muriendo trece de ellos y cuatro agentes. El golpe fue abortado y Hitler, detenido. Fue juzgado con una condena benévola, y toda esta historia no hizo más que incrementar su popularidad y la de su movimiento, unido a la crisis y declive de la República.

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Monumento a los trece nazis caídos en el Putsch en la Odeonsplatz. Bundesarchiv, Bild 146-1978-004-12A / Hoffmann, Heinrich / CC-BY-SA 3.0 [CC BY-SA 3.0 de], via Wikimedia Commons
Cada nueve de Noviembre tenía lugar un homenaje la esos “héroes”, presidido por el Führer en persona. En dos de estas ocasiones estuvieron cerca de matarlo en sendos atentados, pero salió ileso. El primero, en el homenaje en la Logia del 9 de Noviembre del 1938, le intentó disparar el suízo Maurice Bavaud, sin éxito: no se puso a tiro. En la víspera del mismo acto del año siguiente, el 8 de Noviembre de 1939, explotaba una bomba en la Burgerbräukeller, la misma cervecería donde se había iniciado el fallido Putsch. Allí se había organizado un mitin nazi donde hablaría Adolf Hitler, y durante las semanas anteriores el sistemático y paciente Georg Elser había introducido una bomba de relojería, pieza a pieza, montándola en los bajos del local. La terrible detonación se llevó la vida de muchos nazis por delante, pero sorpresivamente Hitler había acortado su discurso y ya había abandonado el local cuando explotó la bomba, salvando su vida. No salvaron la suya ni Bavaud ni Elser, arrestados y ejecutados.

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11 de Noviembre de 1939. Hitler rinde tributo en la Feldherrnhalle a los muertos del atentado de la Bürgerbräukeller, tres días antes. Bundesarchiv, Bild 183-E12359 / CC-BY-SA [CC BY-SA 3.0 de], via Wikimedia Commons
A parte de los actos de los nueve de Noviembre, la Logia de los Mariscales de Odeonsplatz era un lugar de culto diario y permanente de los nazis, custodiado por las SS. Para disgusto de los muniqueses de buena fe, cualquiera que pasara por delante del pórtico estaba obligado a hacer el saludo nazi, como reverencia a los caídos, bajo amenaza de acabar en el cercano campo de concentración de Dachau. Algo muy engorroso, ya que la plaza era un importante lugar de paso.

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Situación da Viscardigasse/Dückebergergasse, detrás del Palacio Preysing (la Feldherrnhalle estaría delante). Imagen de Google Maps.

Así que los muniqueses que no querían tener que escoger entre el saludo nazi o visitar Dachau, comenzaron a evitar la Feldherrnhalle y la plaza de Odeón, dando un rodeo por una calle trasera, estrecha y discreta, la Viscardigasse. Esta callejuela fue conocida popularmente como la Drückebergergasse, término de difícil traducción: calle de la deserción (del nazismo, se entiende), del escabullirse, del rodeo, del “escaqueo”. Ignoro si los nazis eran tan idiotas para no enterarse de que el tráfico entero peatonal de la gran plaza del Odeón se estaba desplazando a una pequeña calleja, o acaso no quisieron enterarse.

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Homenaje a los cuatro policías fallecidos en el Putsch. By Michael Lucan, München (Own work) [GFDL or CC BY 3.0], via Wikimedia Commons
Tras la derrota del nazismo y la restauración de la zona histórica, los símbolos y monumentos nazis fueron eliminados y la Logia de los Mariscales retornó a su imagen original, la que habían ideado los arquitectos de los tiempos del rey Luís I un siglo antes. Además, una placa rememora los sangrientos enfrentamientos del día del Putsch, pero de manera inversa a lo que querría Hitler: figuran los nombres de los cuatro policías que murieron enfrentándose a los nazis. A pesar de todo, el lugar también es emblemático para neonazis en la actualidad, y el lugar sufrió varios asaltos por grupos de indeseables, sobre todo los 9 de Noviembre. Espero que no evitemos su visión yendo por la calle de atrás, y enfrentemos el problema en la propia plaza. Es nuestra, ya no les pertenece.

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Uno de los leones de la Feldherrnhalle vigila la iglesia de los Teatinos

La desmemoria

Anteayer hubo elecciones en Alemania al Bundestag, el Parlamento nacional que decide quien regirá el gobierno del país en los próximos años, esto es, el canciller. Cancillera, porque no hubo sorpresas y Angela Merkel ostentará el cargo unos cuantos años más en el país en el que resido. Ahí va un pequeño análisis, de un lego en política y de una manera absolutamente subjetiva.

Resumiendo los resultados: como se llevaba diciendo meses, Merkel (la CDU, conservadores) ganó sin apuros, pero no arrasó, es más, nota el desgaste. En parte, también como consecuencia del pinchazo de sus socios conservadores bávaros, la CSU. Esta vez su diletancia “Merkel Sí / Merkel No”, su apoyo o crítica al gobierno federal según pegue el viento, los castigó. Repugnante la deriva de los conservadores bávaros, más preocupados de conseguir el voto xenófobo que de construir algo. Su dominio sobre el estado más rico de Alemania sigue siendo férreo, pero se ven las grietas.

A los socialistas (SPD) sólo les queda el consuelo de que de esta vez fueron con el mejor candidato posible (Martin Schulz, ex-presidente de la Comisión de la UE) y poco más: consiguieron los peores resultados de su historia. Razones: el hundimiento general de la socialdemocracia europea (Francia, PSOE…) y que la SPD había participado en el último gobierno merkeliano (la “Gran Coalición”). Por tanto, sus críticas a la cancillera tuvieron poco recorrido: si hay un problema, los socialistas son percibidos cómo parte de él, no como la solución.

Por atrás, los Verdes se mantienen, la FDP (Liberales, como Ciudadanos pero con más historia) se recupera y los Linke, la izquierda de la izquierda, sigue ahí. Tal y como está el patio, Merkel precisa otra vez de una coalición: o bien con los socialistas o bien con los Verdes y los liberales. Nada nuevo.

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FUENTE: Spiegel. Gana Merkel pero en descenso. Los socialistas prosiguen su caída, los partidos “pequeños” se mantienen e irrumpen los extremistas de la AfD.

Pero la noticia es la irrupción por primera vez de un partido de extrema derecha en el Bundestag, Alternativ für Deutschland (AfD), xenófoba y eurófoba, populista y reaccionaria. Nada menos que un 13% de los votos, la tercera fuerza del parlamento, y la primera de la oposición si los socialistas entran en el gobierno.

¿Qué pasó en Alemaña? Primero, el contexto de las elecciones. El favoritismo de Merkel era indiscutible y las alternativas se diluyeron, el electorado notó el tedio y le faltó a motivación. Y por otra parte hay una parte que está enojada, muy indignada, cansada de que le digan que las cosas vayan bien cuando para ellos no es así. Alemania sigue siendo una de las grandes locomotoras económicas europeas y mundiales. Su superávit exportador es enorme, sus grandes empresas (automoción, químicas, financieras…) dominan el mundo. El paro cayó y hay más demanda de profesionales cualificados en muchos sectores de la que se pode cubrir.

¿Pero, a qué precio? La desigualdad económica se ha disparado, cada vez más gente malvive a pesar de tener un empleo o varios, mientras muchos jubilados no son capaces de seguir pagando con sus pensiones unos alquileres desorbitados, teniendo que buscarse uno de los famosos minijobs. La enseñanza es gratuita, incluyendo la universitaria, y sin embargo sólo acceden a la educación superior los hijos de clase académica y acomodada. Es decir, es muy probable que el hijo de un médico o ingeniero acabe en la universidad, pero si es hijo de un electricista su carrera será una sucesión de zancadillas para que escoja una formación profesional o algo menos cualificado. ¿Y los impuestos? Cada vez más, y más gravosos para los menos favorecidos, y por el contrario menos gasto social (sanidad, infraestructuras, etc.). Y un coste de la vida (energía, combustible, comida, transporte, y por encima de todo y ante todo: la vivienda) al ritmo de los más ricos y del que marquen los especuladores, aplastando a los de abajo. Todos sabéis que un médico o un ingeniero pueden conseguir aquí más de 3000 €/mes para comenzar, pero pocos saben que en la rica Alemania hay sueldos de 500 €/mes o menos por jornada completa, con un precio de la vivienda absolutamente demencial en las grandes ciudades… que es donde hay trabajo. En lo “Macro” el país va de cine, en lo “micro”, la justicia social, va de mal en peor. Alemania se está rompiendo, y Merkel no lo quiere ver.

Por lo tanto esta desigualdad está creando una gran masa de alemanes que sienten que están “perdiendo el tren”, que hay un bienestar y una bonanza que no los incluye, que están pagando una fiesta a la que no están invitados. Gente que trabaja duro (o ya no, pero que trabajó toda su vida) pero que no les vale de nada. O jóvenes que no pueden trabajar, gente que pierde continuamente nivel de vida y está supeditada a ayudas sociales o empleos precarios. Este es el cubo donde pesca la extrema derecha. Donde pescó la AfD lo que consiguieron pescar los abiertamente neonazis de la NPD en la última década. Porque estos son unos skinheads gañanes que siempre se están moviendo en el filo de la ilegalización por apología del nazismo. Los AfD son mucho más inteligentes. Bien, no mucho, son racistas, pero algo más sí. Es decir, estos partidos agrupan la una buena masa de idiotas, pero también la gente empujada por una realidad injusta que encuentra aquí una solución y una esperanza. Erradamente.

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Frauke Petry, la candidata de AfD, no tuvo problema para utilizar la imagen de su propio bebé recién nacido para fines electorales.

No hay país más hostil legalmente contra la extrema derecha que Alemania. Aquí vas al trullo por llevar o poseer una bandera nazi, esvásticas, negar el Holocausto o saludar a lo Sieg Heil, aunque sea de broma. El examen de conciencia fue profundo y doloroso tras la derrota en la 2ªGM, en comparación como por ejemplo con Austria, más cómplice que víctima del nazismo. Los partidos y grupos neonazis son sistemáticamente ilegalizados. Eso vetó su entrada en la vida política, como por ejemplo con el partido extremo NPD, pero no la eclosión del neonazismo, sobre todo en los estados del Este. Hace falta añadir que la desigualdad de la que he hablado antes también es regional: la Reunificación de la RFA con la RDA fue un timo y una decepción, una absorción del Este por parte del Oeste con las reglas de juego de este último, en la que además se desvertebraron las estructuras económicas y sociales del comunismo sin poner nada a cambio. Las industrias cerraron y la juventud quedó a merced de la emigración hacia el rico oeste o de subsistir con la beneficencia. Aquí renace el nazismo, aquí explota la xenofobia en Lichtenhagen en 1992 y aquí, en estos estados, es la AfD la segunda fuerza. En Sajonia, la primera. Curiosamente, los estados donde la inmigración es menor.

Y dale que te pego con la procreación y el racismo. Una mujer embarazada (supongo que no será otra vez la propia Petry) y el eslogan: “Nuevos alemanes? Los haremos nosotros mismos”. Qué sutil.

En este caldo, merkelismo sin vislumbrarse cambios, desigualdad y combate entre la memoria de lo que pasó con el nazismo y la xenofobia, comienza a crecer Alternativ für Deutschland. Fundado hace seis años como partido eurófobo (contrario a la UE y al Euro) y conservador, los acontecimientos lo derivaron hacia un partido xenófobo, radical y contrario al establishment de la democracia alemana, lo que le hace ganar simpatías entre los descontentos.

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Horcas preparadas en la manifestación de Pegida para Siegmar Gabriel (SPD) y Angela Merkel. Adorables, ¿no? Fuente: Die Zeit, foto © Hannibal Hanschke/Reuters

La crisis de los refugiados fue la mecha que hizo explotar el racismo en muchos puntos de Alemaña. No crearlo, ya estaba allí, enlarvado. Acogidos con generosidad en un principio por Merkel (a Roma lo que es de Roma) pero con escasa organización y visión de futuro, les proporcionó a los radicales los enemigos perfectos. No podían ser otra vez los judíos (demasiado pocos en la Bundesrepublik actual) ni los turcos (demasiados, y ya muy integrados): los enemigos eran los refugiados, los munsulmanes, los terroristas. En Dresde nació la Pegida para “defender” (sic) la “Patria” de los “invasores islámicos”, “terroristas” (que vienen huyendo justo de los terroristas, pero a los racistas no les gustan los matices) y los “traidores” de los gobernantes. “Wir sind das Volk”, “Somos el pueblo”, berrean, como diciendo, “Vosotros no, sois traidores”. La AfD fue lista de sobra para absorber ese discurso de la cólera y el odio pero sin arriesgarse a llevar ellos mismos las pancartas en las manifas, que concluyen siempre con cánticos y soflamas nazis. Los de AfD niegan ser neonazis, pero absorben sin complejos movimientos radicales como los “identitarios”, nacionalistas radicales, antisemitas y racistas. Por fuera tienen la imagen de Frauke Petry, su lideresa: radical contra la “vieja política”, ideas pocas pero claras, determinar culpables de las cosas malas y aportar soluciones (inmigrantes fuera, prohibir el islam, volver al marco alemán y poco más). Por dentro: el racismo de siempre y un discurso más sencillo que el mecanismo de una chancleta. Pero funciona.

No importan los hechos ni la realidad, sino la percepción de la gente. La nueva extrema derecha rechaza a la prensa convencional (“Lügenpresse“, prensa mentirosa) e intoxica las redes sociales con noticias falsas (atrocidades cometidas por musulmanes malos malísimos, que son ocultadas por los poderes y la prensa) que proliferan como un cáncer sin ningún control, y son creídas por quien quiere creerlas. La versión germanofacha de las fake news.

No me preocupa intrinsecamente la AfD. Son demasiado idiotas para mantener su propio partido unido (Petry abandona el grupo parlamentario da AfD) y no podrían gobernar con éxito ni una comunidad de vecinos sin llevarla al colapso. Me preocupa más ese sentimiento, esa masa de gente que piensa que todo es culpa de los refugiados y los extranjeros, que tiene nostalgia de una sociedad que nunca existió y que traga con discursos tan simples. Ese desfavorecimiento, esa desigualdad que facilita estos fenómenos que sólo pueden engendrar cosas terribles. Ya lo vivimos, ya lo sabemos. Pensábamos que en Alemania no, que aquí no prendería esa lacra, porque se había hecho un bueno trabajo para tener presente lo acontecido en el pasado. Nos equivocamos.

Los nazis hace 90 años eran un partido con representación inferior a la actual de la AfD. Pero luego vino una crisis económica, y pasó lo que pasó. Recordémoslo.

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Fuck AfD. No nos olvidemos que el 87% de los votantes alemanes rechazaron esa basura. Foto en Flickr de Mike Powell aka Elektrollenlace e licencia.

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Kehlsteinhaus, el Nido del Águila, la cabaña de Hitler

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Kehlsteinhaus, Berchtesgaden (Baviera, Alemania). El “Nido del Águila”

Estuve por la hermosa comarca de Berchtesgaden de vacaciones, en el sureste de Baviera, al pie de los Alpes y a un tiro de piedra de Salzburgo e Austria. Allí hay una visita casi obligada entre el morbo, el interés histórico y la pura visita turística, ya que es un sitio precioso: la Kehlsteinhaus, la cima de una montaña donde Adolf Hitler se hizo una cabaña, el Nido del Águila. El lugar bien merece unas líneas.

Existe la creencia de que esa casa (la de la foto), en la cima de la montaña Kehlstein (1820 m de altura) para trazar sus planes maquiavélicos mientras disfrutaba del aire de montaña durante sus vacaciones. No es exactamente así, aunque tampoco es del todo falso. Vayamos por partes.

Mal ano - Bad year

Las casas-posadas en las cumbres de las montañas nos parecen una idea muy loca y exótica, pero son muy comunes en los Alpes, primero como refugio de pastores y montañeros y después recicladas a la hostelería como restaurantes. Esa casa en concreto ya existía desde el siglo XIX, con diferentes dueños y denominaciones. Durante la dictadura fue adquirida por el Partido Nazi para agasajar con ella al Führer, Adolf Hitler. No sólo eso, sino que se construyó una carretera desde la base, un túnel de 124 m de largo y un lujoso ascensor dorado, para ascender sin esfuerzo a la cúspide salvando otros 124 m de altura en vertical. Una obra ingente y disparatada, diseñada por Martin Bormann y en la que fallecieron 14 obreros.

Hitler convirtió la posada en una “Casa de Té” para recibir a sus visitas diplomáticas. Todas las visitas estaban escenificadas paso a paso: impresionando a los visitantes con la subida, para dar al oscuro túnel, el ascensor dorado y después la casa de la cúspide, con sus impresionantes vistas, desde el lago Königsee hasta el valle de Berchtesgaden. Se lo regalaron por su 50º cumpleaños. No me digáis que no es un detallazo. Sobre todo cuando los que mueren excavando la montaña son otros.

Túnel de Kehlsteinhaus
Túnel hacia el ascensor.
Bundesarchiv Bild 183-H12478, Obersalzberg, Münchener Abkommen, Vorbereitung.jpg
Hitler recibe a Chamberlain. Von Bundesarchiv, Bild 183-H12478 / Unbekannt / CC-BY-SA 3.0, CC BY-SA 3.0 de, Link

Este recorrido fue hecho por dos primeros ministros de Gran Bretaña, Lloyd GeorgeChamberlain, este último previo a la rúbrica del Tratado de Munich, en el que Checoslovaquia tuvo que cederle los Sudetes al Reich, a cambio de no iniciar una guerra. Como luego se vio, por poco tiempo. También acogió entrevistas con embajadores, incluido el de la España de Franco, el Marqués de Magaz, o también el primer ministro de Austria, para amenazarlo y chantajearlo previamente a la Anexión (Anschluss) de Austria al Reich, con las consecuencias que todos conocemos. Es un lugar clave para entender la historia de Alemania y de Europa en aquellos oscuros tiempos.

Ahora vienen las contradicciones, estad atentos. Alemania está salpicada de “casas de Hitler”, porque cuando era Führer las recibía de regalo de los lameculos de turno: corporaciones locales del Partido, ayuntamientos, etc. (Ejemplo: a Casa Vermella de Passau), inmuebles que en su vida Adolfo visitó pocas veces o ninguna y que tras la derrota fueron demolidos o ocultados por los aliados para evitar el “turismo nazi”. Este no es el caso, dada la magnitud de los hechos históricos que allí ocurrieron. A pesar de todo, Hitler detestaba la casa de Kehlsteinhaus: los rumores decían que padecía de vértigo y que odiaba las alturas, y toda la idea en conjunto le parecía peligrosa, porque era un lugar desprotegido ante posibles bombardeos o rayos (en serio). Sólo subía cuando venían aquellas visitas del extranjero, en total, no más de una docena de veces, y no más de media hora cada una de ellas. Pero también leemos que pasaba muchísimo tiempo en Berchtesgaden (entonces, Obersalzberg) y que ese era su Cuartel General después de la capital Berlín. ¿Cómo se explica esto? La respuesta es sencilla: “ABAJO”.

Efectivamente, Adolfito no paraba mucho en la cima de la montaña, que es un buen lugar para tomar una cerveza mirando el paisaje (un té, en su caso, detestaba el alcohol), pero poco aconsejable para pasar largas temporadas, ya no digamos con mal tiempo. Donde montó su chiringuito fue más abajo. Los nazis adquirieron la posada de Berghof, y toda la comarca circundante de Obersalzberg. Compraron todos los terrenos a sus propietarios, y si no aceptaban, los expropiaban y los mandaban al campo de concentración de Dachau. Una comunidad tradicional entera de pastores y labradores fue expulsada de sus tierras, que se convirtieron en un gigantesco acuartelamiento nazi.

Hitler hizo de Berghof su residencia de verano, y desde allí trazó planes, leyes, batallas y fechorías. Ya iba por Obersalzberg de vacaciones antes de ser Führer, pero a una residencia mucho más modesta. Alrededor del Berghof, un terreno firmemente custodiado por el ejército, cerrado al público, con cuarteles de la SS y la Gestapo, búnkeres y túneles de emergencia para una posible resistencia y huída, aunque, como sabéis, moriría en su búnker de Berlín. Y, por supuesto, la montaña y la casa de Kehlsteinhaus. En Berghof pasaba sus vacaciones, y si ese despojo humano fue feliz en algún sitio, fue en Berghof, un paraje idílico y a la vez firmemente protegido por los suyos. Y en lo político y militar, si sus ministros Göbbels, Himmler y compañía necesitaban algo de su Führer, tenían que emprender un largo viaje al sur del País.

 

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Con Eva Braun en Berghof, 1942. Fuente: Von Bundesarchiv, B 145 Bild-F051673-0059 / CC-BY-SA, CC BY-SA 3.0 de, Link
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Una asidua en Berghof que visitaba con frecuencia a Adolfito era la por entonces famosa actriz Magda Schneider, que tenía casa en Schönau am Königsee, muy cerca. También con su bebé Romy, nacida en el 38. Si, Romy Schneider, la inolvidable actriz de Sissi Emperatriz. Tiene un museo a la orilla del lago Königsee (Romy, no Magda), donde vivió su infancia. Fuente: página, a su vez tomado de los archivos del INA.
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Todo el acuartelamiento de Obersalzberg, incluída la casa Berghof (nº1). Fuente: Dokumentation Obersalzberg
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Postal con Berghof de Hitler, y las casas de Bormann y Göring. Fuente: Dokumentation Obersalzberg

Vídeo familiar de Hitler en Berghof filmado por su compañera Eva Braun. Aquí lo tenéis pasándolo pipa en las montañas, recibiendo visitas en su bucólica posada-gasthof, sin apreciarse que estaba protegido por una fortificación militar inexpugnable. Sin apreciarse tampoco que Europa ardía en guerra y millones de personas morirían en campos de concentración. Pero no aquí.

Siempre se habla del Nido de las Águilas (o del Águila) o Kehlsteinhaus y pocas veces del Berghof, cuando se calcula que en este último lugar Hitler pasó la tercera parte del tiempo de su triste dictadura, unos cuatro años en total. ¿Por qué? Influye el hecho de que Kehlsteinhaus se conservó hasta nuestros días, pero no el Berghof.

Bundesarchiv Bild 183-2004-1202-502, Obersalzberg, Hermann Göring, Adolf Hitler
Hitler y su ministro Göring en el Berghof, haciendo cosas de nazis. Atribución: Bundesarchiv, Bild 183-2004-1202-502 / CC-BY-SA 3.0 [CC BY-SA 3.0 de], via Wikimedia Commons
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No tengo ni idea de si esto fue en Obersalzberg, par la imagen siempre me ha hecho mucha gracia. Y estupor. Fuente: By AdrianDrozdek (Own work) [CC BY-SA 4.0 (Link), via Wikimedia Commons
¿Que pasó tras la derrota nazi?

Los aliados bombardearon y tomaron el acuartelamiento de Obersalzberg. Por añadidura los nazis le prendieron fuego en su retirada. La casa de la cumbre, el túnel y el ascensor de Kehlsteinhaus, sin embargo, resultaron intactos.

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De US Army – Stars and Stripes, the official US Army magazine, Gemeinfrei, Link

En los años de la posguerra el recinto fue administrado por el ejército estadounidense, que además lo promocionaba como posibilidad turística entre sus oficiales. En los primeros años cincuenta se retiraron y cedieron la zona al Estado Federal de Baviera. En el traspaso de poderes acordaron la voladura de las casas de Hitler (el Berghof), de Göring y de Bormann. Los restos de los edificios militares nazis que quedaban fueron destruidos y la zona reforestada. Quería evitarse el “turismo nazi”, de simpatizantes de extrema derecha, nostálgicos del III Reich o historiófilos morbosos.

 

Sin embargo, los americanos siempre vieron las posibilidades turísticas de la casa de Kehlsteinhaus y la conservaron, y les gustaba llamarle el Eagle’s Nest, el Nido del Águila (o el Eagles’ Nest, el Nido de las Águilas), un nombre que ganó popularidad en todos los idiomas a pesar de ni ser un topónimo tradicional del lugar ni haberse usado nunca en la época nazi, pero que aumentó la categoría de leyenda de la casa de la cumbre. De hecho, los EEUU tienen una buena parte de responsabilidad en que este lugar sea tan popular en todo el mundo.

Sólo es posible llegar arriba con autobuses que parte de una base donde se edificó un Centro de Documentación en el 1995 para los interesados en la historia, donde se puede entrar en parte de los búnkeres (yo no los visité). Efectivamente, esa base de donde parten los autobuses está donde se hallaba el acuartelamiento nazi, pero hoy no queda nada de éste, ni siquiera las ruinas. Tras el trayecto en bus por la carretera estrecha de montaña que construyera Bormann para su Führer, se entra caminando por el túnel y se sube en el ascensor. Arriba, por fin, la casa de Kehlsteinhaus, o si lo preferís, el Nido de las Águilas. Es sólo un restaurante repleto de turistas, con una minúscula exposición que explica un poco la sórdida historia del lugar en aquellos años. Pero el atractivo de la casa, entonces y ahora, son las impresionantes vistas, 200 km a la redonda, desde el lago Königsee, el monte Watzmann, el macizo Untersberg hasta divisar las montañas de Salzburgo, ya en Austria.

Kehlsteinhaus - Pano

Vista desde Kehlsteinhaus

Evidentemente, el lugar tiene un valor natural intrínseco impresionante, si obviamos su uso en los años treinta y cuarenta. Se puede subir incluso desde la base, pero sólo se lo recomiendo a expertos montañeros con buenas piernas y seis horas disponibles para el ascenso. Incluso olvidando estos datos, uno también se puede interesar en aprender algo más sobre la historia. Pero no se puede obviar cierto dilema moral. Se puede disfrutar de una sabrosa cerveza de trigo en ese entorno espectacular, y defenderse diciendo que la casa ya estaba ahí y que Hitler no hizo las montañas ni el paisaje, que sólo se aprovechó de ellos. Pero dudo que tuviese tantos turistas (incluyéndome a mí: hipocresías, las justas) si no fuera por haber sido de cierto modo “la casa de Hitler”. Pero pocos conocen, o mejor dicho, a pocos les interesa que ese espectacular túnel y ascensor fue construido a costa de trabajo seguramente esclavo y vidas humanas, y que además Hitler aborrecía ese sitio y que vivía más abajo. Y que ese “más abajo” fue invadido por los nazis tan sólo porque a Adolf le gustaba ese sitio antes de ser Führer, y que sus habitantes fueron expulsados de sus casas para siempre para que Adolf y sus nazis estuvieran a gusto. Vale que no fue la barbaridad más grande que cometieron esos malnacidos, ni siquiera estaría en el top diez, pero para Obersalzberg fue una tragedia, no una bendición que les iba a traer turismo décadas más tarde.

Königsee from Kehlsteinhaus
Vista del lago Königsee al lado del monte Watzmann, desde la cima de Kehlsteinhaus.

Las autoridades alemanas son siempre ejemplares en la divulgación crítica de su propia dictadura y en su trabajo con su memoria histórica, ni comparar con el caso de España. Pero, en este caso, no sé si se han dado los pasos adecuados, como derrumbar una casa y dejar la otra porque “es bonita” y “atrae turismo”. Aunque desconozco la solución, que dudo también que sea cerrarla o destruirla. Sobran cumbres y montañas en Berchtesgaden, y esta es la más visitada, por algo será. Sea por su belleza, sea por el horror que esconde. Pero cada uno que tome sus conclusiones. La visita vale la pena, cuando menos.

Atribución de las imágenes: las fotos históricas, la debidamente indicada al pie de las mismas. Las actuales de Kehlsteinhaus son de mi autoría y pulsando en la imageh se puede ver la fuente de las mismas en mi espacio de Flickr.